REVISTA DERIVA DEL MAULE N° 3






"El país del Maule limita al norte con el país
de Cachapoal, al sur con el país de Bío-Bío,
al Este con el país de Andes y al Oeste con
el Océano Traicionero. Tiene poco más de
900.000 habitantes, una tasa migratoria del
33% y su escudo tiene un libro y una pluma en
el hemisferio superior derecho."









Si lo anterior fuera posible, mudarse de ciudad sería como pedir el cambio de 
nacionalidad. ¿Y por qué se dirá “curic-ano” y no “curic-ense” o curi- queño”?
¿Por qué se dirá talquino y no “talc-ano” o “tal-queño” o tal cuál? ¿Por qué se
dirá linarense y no “linar-eño” o “linar-ano”? El que se haga esa pregunta es
un derivanauta.

Este tercer número se escribe con hielo en las pestañas, cuando la isoterma
oscila tan poco que el día se confunde con la noche en una ciudad empavonada,
donde la niebla sucede al humo de la leña no certificada. ¿Cuál de todas
las ciudades en Deriva del Maule? Puede ser cualquiera en la depresión
intermedia de los países del valle, en el tenso estado unitario que damos por
seguro. Se escribe mientras cierta estadística declara que Curicó ha subido
30 puntos en su calidad de vida y uno se pregunta ¿cómo será subir un solo
punto?, ¿en cuánto puede cambiar una vida si además son 30 puntos al alza,
madre mía? Y se considera entre las variables la conectividad y uno escribe
estas líneas al borde de una autopista que significó una expropiación de
casi 2 manzanas, donde los baños, los cuartos, los pasillos, los comedores de
varias generaciones se convirtieron en un paso nivel, una plaza amorfa con
palmeras instantáneas, una napa subterránea drenada, una pesadilla de 3 años
en promiscuidad con maquinaria pesada, enjambre sísmico de 4 a 5 grados
por día tras día y etcétera hasta el peak de lo imaginario. Y el pitecántropo de
siempre no tardará en repetir: “es el precio del desarrollo”. Otra variable de la
calidad de vida de opereta, según nos dicen, es la oferta cultural. Y los gestores
culturales sabemos que los eventos se multiplican de manera exponencial a
las butacas vacías. Otra variable es el medio ambiente y cualquiera sabe que si
sale a la esquina 5 minutos entre las 18 y las 24 horas volverá con el vestuario
apestoso a hollín y los bronquios tapados. ¿Qué capítulo nos perdimos?
Pero todo eso sin duda es insignificante. En pleno naufragio de significados
ofrecemos este nuevo número de Deriva con una sección monográfica
dedicada a una superstición aún arraigada en amplios sectores tribales: Pablo
de Rokha, el que es de palo a orillas del Mataquito. Su capilla tiene prosélitos
más allá de nuestras fronteras. ¿Y qué son los grandes nombres de la poesía
chilena sino grandes levantadores de capillas? Acá están todas las aristas
del poliedro. El paciente lector podrá encontrar en los artículos y notas que
ofrecemos una completa ecuación, ésa que Nicanor declara sin ambages: total
cero. Ese otro poeta irreprochable que fue Díaz Casanueva en cambio nos
dice que debajo de la gesticulación grotesca del licantenino hay un verdadero
gesto o incluso una gesta. Ojalá no se equivoque. Creo justo decir que aún
sigue pendiente analizar al invitado de piedra desde una de las vetas más
frecuentes de su pluma: el humorismo y el cantinfleo.

En ruta de creación hemos hecho un tríptico que nos maravilla: ese pez Abisal,
esa coreógrafa del Sueño y ese habitante de Cipango dialogan de un modo
que nos deja con resuello al borde escarpado del asombro, sin desperdicio. Y
en otras líneas de navegación indagamos un poco de localidad y genealogía
para hacer un justo balance: el que nadie nos pide; como todas las empresas
porfiadas, una oferta sin demanda.

En el intertanto hubo un cambio de folio en la historia poética de Curicó. Los
poetas Egor Mardones, Lila Calderón y Jorge Ojeda, colaboradores anteriores
de Deriva, nos visitaron albergados por un proyecto gemelo de nuestra
revista: Poetas Visitantes Fuera del Canon, con el Centro de Extensión de la
Universidad de Talca como sede. En paralelo ha comenzado el ciclo Poesía
para todos en la Universidad Católica del Maule. Ambos son gestados por
estos editores sorteando toda clase de infortunios para que suba otro guarismo
en el gráfico mientras se quema otra astilla de leña húmeda y lagrimean los
ojos de tanta calidad de vida.

Todo cuanto aquí se ve, como siempre, es la descripción de una no pertenencia
o la felicidad del desarraigo que podría hacer más fácil el trabajo del Vesubio,
si nuestro Planchón despertara pronto. Este es el molde que quisiéramos de
nosotros.

Vamos en el 3. Como decía Dante: Nel mezzo del cammin di nostra vita



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